lunes, noviembre 28, 2005

Fanáticos.

¡¡¡Buoooh!!! ¡¡¡Este finde ha sido la caña de la montaña, la picha de la pocha, la oxtia con sardinas en la tierra del rock!!!

Vamos a hacer un resumen:

- Viernes:

Por la mañana hasta por la tarde:

¡En casa de la Pipu! Me lo pasé genial. Adoro a su familia de la que prácticamente me considero uno más. La mamá de Noe (yo sería de esos que en las pelis americanas la llamarían “mami”, no me gusta la palabra “suegra”, suena a algo malo) me mima como al que más (sobretodo a mi tripa, siempre tiene algo rico preparado o algún detalle tras acordarse de mí en alguna tienda o algo).

Cómo me costó salir de allí. Encima me eché una siesta en la mega cama de Esti que tiene poderes mágicos y una hora de sueño ahí es como cinco en una normal. Y además, cuando me desperté, fue con una lluvia de besos y mimos, o sea que para meterme al coche y arrancar casi tuve despegarme con espátula* del suelo.

*no habría sido suficiente ¡mejor un martillo mecánico!

Por la noche:

¡Mi primer evento! Muchos, muchos nervios, pero estuvo muy bien. Esta semana tengo otra reunión con Mysteria y volveremos a hablar. Sé que es “sólo” para decirme “Nos gustas, te vamos a seguir llamando” (cosa con la que me conformo) ¡aunque no hay nada que desee más que tengan en mente en contratarme fijo en el futuro*!

*aunque estemos hablando de inicios/mediados del año que viene ¡la cosa es que sea el año que viene, que Noe y yo nos MORIMOS por irnos ya a vivir juntos!

Os doy algún detallito:

Temática: Investigación y misterio en la Inglaterra Victoriana.
Número de personas: 100 - 600 (en esta ocasión “sólo” fueron 160).
Argumento: Londres, 1875. Tras acabar con la oleada de crímenes más violenta que ha soportado la ciudad, todos los inspectores y detectives de Scotland Yard se reúnen en su convención anual, donde algunos agentes serán condecorados por sus méritos durante estos duros meses... sin advertir el grave peligro que se cierne sobre ellos.

Fue genial, lo mejor cuando aparecieron Sherlock y Watson (vaya par de dos, ¡qué pedazo de actorazos!). Y nuestro Jefe Fergurson era flipante (a pesar de ser alguien famoso nos trató en todo momento de igual a igual y no tenía pájaro alguno en la cabeza). Había muy buen rollo entre todos, aunque me impresionó bastante que la mayoría fuesen actores con mazo de experiencia exceptuando un par de “nóveles”. El único animador que había era un tío que había sido director de animación de un hotel durante la friolera de 10 años.

Pero pasemos a… ¡el sábado!:

Por la mañana:

¡¡¡FAUNIA!!!

Fue la caña de la montaña, me lo pasé teta viendo pingüinos, leones marinos, monos y peces gordos entre otros. La estrella de la función fue nuestro amigo el loro con sus frases célebres: “¿Qué tal va?”, “Guap@”, “Hola guap@”, silbido erótico festivo “Fiuuu, fiuuu” y el especial CARCAJADA Y RISAS. También estuvo super bien el pelícano que ha pasado a formar parte de mis animales preferidos (me gusta cómo se movía, era el sherif de la entrada).

Por la tarde:

¡Orgía en mi casa con Pablis&Vero! Digooo, no, que esto no lo podía decir, en realidad acabamos todo sudados y extasiados por… por… por la eyetoy camera de la Play, eso, eso, eso diremos a todos, je, jeje, jejeje.

Y el domingo (ayer):

Por la mañana:

Noe me vino a despertar y follamos como locos… que nooo ¡que en realidad jugamos a la eyetoy camera! Je, je, je, que nooo ¡que fue lo primero! Bueno ¿qué os importa a vosotros qué hicimos? Noe se vino y punto (panda de cotillas y piniodistas todos).

Después, por la tarde/noche:

Vino MAC, Pablis&Vero (de nuevo) y Julius (por ese orden) ¡y seguimos con nuestra partida! Los comentarios de la misma se la dejo a los jugadores, yo, personialmente ¡me lo pasé teta! Sois unos jugadores excelentes, os dejáis hacer de todo, digooo… me he líao tío, me he líao. En serio, sois el tipo de jugadores que todo master querría tener: estáis a la que salta, lo disfrutáis, jugáis vuestro rol de puta madre y encima os esforzáis y esmeráis mazo en olvidar y pasar de la información que se supone desconocéis, gracias, gracias y más gracias mis chicos.

Y por la noche:

Pues qué mejor manera de terminar la velada abrazado a mi chica, viendo la tele un rato, descansado del finde y tomando fuerzas para la semana.

Aquí lo dejo, un beso para todos (o uno para cada uno que lo quiera), un abrazo de oso para quien lo prefiera y ¡nos vemos/nos leemos/hablamos/quedamos!

PD.: ¡Queremos ver esas afotos!

Extra - Minijuego Lost (Perdidos)

¡Busca las siete diferencias!

lunes, noviembre 21, 2005

Loteria ¡yaaaaaaaaaa!

Buooooooooooh ¡toy molido! Ayer hubo Airsoft (¿de veras hay alguien que no lo sepa?) Y nos lo pasamos como nunca ¡pero hoy estoy cansadillo! Eso sí, ni comparación con otros días en los que “a la mañana siguiente” me veía cual zombi de Resident Evil.

Estos días pasados han estado genial. El jueves tuve mi primera reunión de trabajo con Mysteria Producciones y ¡¡diooos, quiero empezar a trabajar con ellos, que se me dé bien y que me ofrezcan contrato!! Me encanta, me encanta y me encanta.

Luego el viernes quedamos la Pipu y yo a ver a Esti ¡y fue la caña! Gracias Esti por tus “regalos de navidad”. Después se vino Pablis y comimos todos juntos. Luego quedamos con Vero en Fuente y nos tomamos unos “cafeses”* ¡pero antes nos pasamos por el Lefties para comprar ropa! (Como si no hubiese comprado ya suficiente ¡y eso que se supone que yo sólo acompañaba a Noe! Aunque bueno, renovar el armario una vez cada tres años no está mal…) No dejaré de escribir en esta entrada ¡sin quejarme por la ropa y las tallas para gente fornida (como diría Mou)! Pero Pablis, ya sabes… no problemo… ¡que el miércoles vamos al gimnasio! Jua, jua, jua, a ver si nos ponemos como Fisioman. Por cierto, Rober, tío, que no te preocupes ¡que nosotros te seguiremos hasta donde sea! Pero los de Zaragoza esos ¡cuidado que no tienen que ser brutos! Ánimos desde aquí y a ver si te sale bien ¡y si no algo bueno encontrarás por estos lares my friend!

*¿Cómo se llamaría la peli esa tan guay que tenían puesta? Y lo más importante ¿desde cuando el Chumbica ha dejado de ser un bar “de viejos” y es tan, tan, tan acogedor?

Me parece increíble que hoy sea lunes ¡y no me importa tener que ir “a currar”! Vale, decir que voy a currar por tan pocas horas de trabajo es como decir que trabajas en la NASA cuando tienes un chiringuito de fuegos artificiales ¡pero es que me encantaría currar más y más horas siempre que fuese algo como a lo que me estoy dedicando ahora! Tanto como lo de profe como lo de animación serían mis sueños hechos realidad…

Hablando de curros ¡mi nena, no te preocupes! Tú ya sabes las horas y horas que me tiro contigo hablando “del asunto” pero seguro que algo saldrá, ya verás, todo es ir probando y probando ¡más no puedes hacer! Has metido tu currículo en doscientos millones de webs de empleo y ahora también a las editoriales de manga ¡seguro que en alguna hay suerte! Esa carta de presentación tuya es genial ¡ya la querría yo para mí! Eres la mejor, te adoro, paciencia y tiempo al tiempo, mi vida.

Y lo voy a ir dejando por aquí. Sé que es poquito lo que escribo ¡pero más vale poco que nada! ¡Ah! ¡UN MOMENTA! Un par de cosillas que no se me olviden:

- Pablis, recuerda que te toca proponer fecha para el rol por tu tema de horarios de curro (que si no es este mes puede ser el que viene y así en adelante).

- Sábado 26… ¿vamos a Faunia? ¿Sí? ¿No? Jooo ¡se nos va a pasar gente! Marta* ¡saca el látigo y ponte en plan Buffy o nos quedamos sin ir! ;)

- ¡Fiesta de cumpleaños de Vero el día 5 y hasta el 6 hasta la hora de comer, postres y cafés incluidos! Disfraces de “italianos”, cualquier época. La encargada ya se “encargará” de dar más detalles.

¡La banderillera mayor! (Son calabacines lo que sostiene con las manos... en fin, para que veáis quién está más cuerdo de los dos...)

sábado, noviembre 12, 2005

Pasito a pasito :)

A veces los sueños se hacen realidad, y a veces los sueños se quedan en eso: sueños.

Ahora mismo siento que estoy en ese momento en el que te acabas de despertar y no sabes bien si lo que has soñado ha pasado de verdad o simplemente tu imaginación te ha pasado una mala jugada.

Algunos no lo sabíais, otros sí, el viernes tuve una entrevista de trabajo con Mysteria Producciones y la cosa salió a pedir de boca.

¿Qué buscaban? Un animador sociocultural de 1,80 cm en principio, se apreciaría la experiencia en el sector y mira tú por donde que por mis habilidades personales (no profesionales) tengo cabida en un futuro en el equipo de diseño.

Así que aquí estoy, esperando felizmente a que llegue el jueves de la semana que viene (primera reunión) y el día 25 (primer evento en el que participo). ¿Detalles? MUCHOS pero poco a poco, iré dándooslos en persona, que es mejor ¿verdad?

Estoy muy emocionado pero me esfuerzo por mantener los pies en el suelo ¡en el mundo laboral hay que andar con mil ojos! Y a veces hasta mil ojos son poco…

Veamos cómo evoluciona el asunto, cómo son los eventos, qué posibilidades hay de escalar hacia puestos más altos (que haberlas las hay ¡y yo me veo con posibilidades! Así que usaré uñas y dientes para encaramarme paso a paso hasta la cima, o lo más cerca que pueda), etc.

Estoy muy feliz. Creo que esto puede ser el proyecto de una futura carrera profesional PEEERO siempre poco a poco y afianzando cada paso ¡no vendamos la leche antes de tener la vaca! Mínimo significará una experiencia magnífica (o eso espero ;)

Doy gracias a todos los que siempre estáis ahí: para hablar, para animarme, para escuchar, para dialogar, discutir y desfasar. Para quedar. Para reír, para llorar ¡y para tocar lo que haya que tocar! Je, je, je.

Un abrazo de oso ENORME para todos. Nos vemos esta noche en el concierto de Deivid ¡agur!

lunes, noviembre 07, 2005

Volvemos a las andadas...

Más retoques: ¡Otra noticia de última hora! ¡Este sábado 12 toca Kender en el garito Tuareg en la Urb. Santo Domingo a partir de las 23:00, NO PODEMOS FALTAR!

Editado: ¡Extra, extra, mañana (8 de noviembre) Black Angels (el grupo de Juanjo) toca en Ritmo y Compás a las 20:30! Mataré a Juanjo por no decirlo con más antelación (yo no creo que pueda ir por motivos laborales) pero a todos a los que os guste la buena música ya sabéis que tenéis una cita para mañana (además el miércoles es fiesta, aunque sólo en Madrid capital).

El cansinamiento me puede y hoy, tras ver que en la entrada anterior ya hay 44 comentarios la última vez que he mirado, debo actualizar con una canción o recurso similar que me lave las manos de ponerme a escribir porque estoy con la cabeza como un bombo (me duele un montón) y quiero seguir buscando curro en Internet (estoy apuntado en Infojobs y en Monster ¿a alguien se le ocurren más?).

Sólo decir que este sábado en teoría iba a ser el sábado de deportes ¿quién se apunta? Yo no puedo estar en casa a la hora de comer, así que hay que elegir entre jugar SÓLO por la mañana o por la tarde (que se podría unir a la noche y dios dirá qué hacer entonces, si unas partidas de Bang! o discusiones enriquecedoras, charlas interesantes o jocosos chascarrillos*)

*gracias por siempre a los traductores españoles de Video Girl Ai.

Aparte, los jugadores de rol, por favor, que vayan pensando una fecha para la siguiente vez. Si queréis este domingo está libre, pero sería quebrantar la norma de quedar una vez al mes, o sea que lo dejo en vuestras manos (el siguiente domingo es 20 y hay wargame y ya sería mirar el 27 en adelante, por ejemplo el domingo 4).

Otra cosa, el otro día Vero nos comentó de hacer salidas por ahí un poco temáticas (de Medio Ambientales) pero destinadas a todos los públicos. Yo por mí encantado, cualquier cosa antes que quedarnos en casa ¡y más si encima aprendemos algo! Adoro los museos y las quedadas culturales en general, tanto como si es a un monumento como a un parque importante. Como ya se dijo una vez, me parece pecado que vivamos en Madrid y la mayoría de gente que ni si quiera es de aquí nos de mil vueltas en cuanto a conocimiento de la ciudad en la que vivimos.

Como última nota decir que el sábado 19 dijimos de ir a Faunia, Marta ¿cuándo es la fecha límite? Lo digo porque coincide con una de las propuestas de Vero, pero si se puede ir más adelante a Faunia, quizá se podría cambiar de fecha y así no dejar de ir a ninguno de los dos sitios.

Ya os voy a ir dejando, mira, al final cosillas sí que he escrito, un abrazo y… eso sí, ya que lo había pensado, aquí tenéis una canción:

Artist: Guns N' Roses
Song: Sweet Child O' Mine

She's got a smile that it seems to me
reminds me of childhood memories
where everything
was as fresh as the bright blue sky
now and then when I see her face
she takes me away to that special place
and if I'd stare too long
I'd probably break down and cry

Sweet child o' mine
Sweet love of mine

I hate to look into her eyes
and see an ounce of pain
her hair reminds me of a warm safe place
Where as a child I'd hide
And pray for the thunder
And the rain
To quietly pass me by

Sweet child o' mine
Sweet love of mine

Where do we go
Where do we go now
Where do we go
Sweet child o' mine

martes, noviembre 01, 2005

- Niebla -

- Hace frío, ¿no crees, joven Genicó?
La figura situada a sus pies se le quedó mirando. Desde su posición lo que mejor alcanzaba a ver del jinete que le dirigía la palabra era su ingente y reluciente espada; desde luego no había sido forjada por manos humanas, eso lo sabría hasta un mozo de cuadras, como él. Se fijó más detenidamente: el hecho de que, a pesar de la niebla que se extendía por el campo de batalla, la espada derramara destellos púrpuras, era algo que a cualquier mortal le llamaría la atención, aunque no quizá para aquel que la poseía como si de su propio brazo se tratase. Fijó ahora la mirada en el caballero que la portaba, firme en su cabalgadura, con su armadura de color verde oscuro, similar al de la sangre que derramaría un dragón; impasible, desafiante, con sus pardos cabellos agitándose al viento en una macabra danza.
El chico, en su afán de descubrir algo en la enorme coraza, notó un leve movimiento. Era como un espejismo, pero hubiese jurado que la armadura le observaba, que tenía vida, que respiraba...
-¿Estas bien Genicó? - no hubo respuesta. El jinete se quedó mirando a su joven lacayo. No sabía bien por qué había elegido a un joven inexperto.
Ahí estaba, mirando su armadura completa, como si la niebla que cubría toda la extensa pradera, elegida la noche anterior para la batalla, se hubiese introducido en un oído y no hubiese salido por el otro. Era éste un extraño joven: no había dudado en seguirlo cuando le ofreció el puesto de su fallecido escudero. Quizá lo que más le llamó la atención de él era su increíble persistencia. Cuando le vio por vez primera en las caballerizas de aquella ahora aparentemente remota y lejana posada, jamás habría imaginado esta situación.
- ¿Quién eres? - sus pensamientos se esfumaron, como el vapor que escapa al bañar un filo recién forjado.
- No sé a que te refieres - Genicó siempre le asaltaba con dudosas preguntas y a ÉL no le gustaba demasiado hablar -. ¿Quién es ese caballero que no sigue ningún código de honor?, ¿que obra por bolsas repletas de monedas de oro?, ¿que no a hecho juramento alguno a rey, pueblo o persona?
De ser cualquier otro no habría dudado en cercenar la cabeza del impertinente que en su presencia manifestaba semejante actitud, pero por alguna extraña razón esto no ocurrió.
- Verás, escudero - el tono era bastante despectivo, más de lo que le había escuchado a cualquier otra persona el joven mozo -, cuando te di la opción de servirme, te dije que sólo tenía dos normas - alzó la mano y enseñó dos dedos levantados del guantelete para dar más énfasis a la acción -: sin preguntas y sin favores.
Hizo un movimiento brusco sobre las riendas de su caballo y se alejó, como otras tantas veces desde que habían llegado al alba.
Se quedó mirando a las tropas que ÉL había contratado hacia ahora poco más de tres semanas. Al verles a ambos quizá pensarían que existía algún lazo familiar que les uniese, pues comían juntos y dormían en la misma tienda. A menudo no hablaban, podían pasar días enteros sin diálogo alguno, sólo un cruce de miradas era suficiente para que se entendiesen y, sin embargo, el tiempo que había estado de servidumbre para ÉL no era muy diferente de lo que llevaba el resto.
A lo lejos oyó el sonido de un cuerno de guerra, acompañado de lúgubres cánticos, y no le extrañó que a su espalda empezase a escucharse el ruido que producen al tensarse los arcos, el entrechocar de las armas junto a escudos, el resoplido de las monturas y el repiquetear de los cascos contra el suelo. Genicó se miró y pensó que ni en sus más extraños sueños se había visto de esa manera. De su brazo izquierdo pendía un escudo de torre; en el derecho sujetaba una larga espada dorada y con un adorno color ébano que imitaba a una zarza que recorría toda la hoja, haciéndola así, si cabía la posibilidad, más mortífera; para la protección del pecho llevaba un peto de metal de un matiz terroso con vetas grises; el casco era de un tono similar a éste, con dos alas que sobresalían del mismo y una visera la cual, desde que era dueño del casco, jamás había usado; todos sin símbolos, libres de servidumbre, esclavos del olvido.
A lo lejos oyó el galopar de un jinete. Enseguida reconoció la figura que se iba creando entre el espesor de la niebla a partir de la nada.
- Te daré la última oportunidad de abandonarme - las palabras se teñían de un extraño timbre al resonar dentro del casco y al escapar por las finas ranuras del mismo. El resguardo de la cara permanecía bajado, algo que a ÉL sí le gustaba usar, de tal manera que ni si quiera podía mirar fijamente a los ojos miel que no conocían compasión ante todo aquello que alcanzaban.
- Ya te lo dije una vez y te lo vuelvo a decir ahora: no desaprovecharé la oportunidad que me brindaste de ser tu escudero y algún día tu socio - e intentando imitarle bajó con un movimiento en seco la visera, tragándose el aullido de dolor que afloró a su garganta tras haberse arrancado algunos de sus largos cabellos, recordando así porqué nunca la usaba. No entendía como lo hacía ÉL, teniendo el pelo mucho más largo que el suyo. Siguió la montura que estaba a su lado y le miró. Las noches anteriores se habían pasado todo el tiempo hablando de la batalla, de lo que cobrarían al vencerla, de su victoria.
- No te apartes nunca de mi lado y saldrás ileso - dijo esta vez con un tono más apaciguador.
A Genicó le temblaban las piernas, aunque hacia lo posible para disimularlo.
Una espada refulgente de rayos púrpuras se alzó en el cielo acompañada por una atronadora voz dando así la señal de ataque. De entre la niebla se vio caer una lluvia de incandescentes flechas, como si de hermosos luceros en la noche se tratasen, aunque a diferencia de ellos, el objetivo de estos no era otro que iluminar el más allá con las ánimas que liberasen en su trayectoria.
La antes tranquila llanura se sembró de voces y el fulgor de la guerra inundó los sentidos de todos los que estaban allí presentes. Ese fue el primer momento desde que estaba junto a ÉL que desearía estar lejos, en sus caballerizas, haciendo el vago en el pajar, y la cosa no cambió cuando de entre la niebla apareció su primer contendiente.
La espada le parecía un elemento inútil, le pesaba; tenía la sensación de portar un árbol en vez de un fragmento de metal. Pero no podía ponerse a meditar, no ahora. En un acopio de fuerza la alzó y paró la inminente acometida de su atacante. Lo que no podía imaginar era la potencia con la que se le echó encima; a punto estuvo de perder el equilibrio y chocó contra algo que había tras él; “eso” soltó un grito, un peso cayó haciendo un ruido sordo contra el suelo. En un instante posó la mirada en lo que allí había: era un hombre, y sabía quién, hacía dos noches que habían cenado en su compañía. Dirigió la mirada a su primer contrincante pero sin olvidar al agresor en potencia que se encontraba detrás, aquél que había aniquilado a su camarada; si le había visto era algo que no sabía. Se puso rígido, se le heló la sangre y la adrenalina hizo su aparición como un torrente. Casi inconscientemente empezó a golpear sin tregua a su rival. Ante la sorpresa, éste descuidó uno de los costados y fue su último error: de no haber llevado armadura, seguramente sería la mitad de hombre de lo que quedaba de él. Sin olvidar el que le quedaba a las espaldas, se giró y vio como éste acababa de deshacerse de un oponente más para seguidamente desaparecer entre la niebla.
Avivado por el furor de la contienda le siguió a través de la espesura; a lo lejos vio descender más flechas incendiarias, sin darse cuenta una por poco se le clavó en el hombro y por suerte otra fue a parar al escudo. Gracias a la luz que emitían pudo ver mejor el campo de batalla, aunque hubiese preferido no hacerlo, pues se había transformado en un mullido manto de cadáveres y muchos de ellos pertenecientes a su bando. Perdió el interés de encontrar al hombre que perseguía.
¿En qué tipo de locura se veía inmerso? ¿Para qué valía todo esto? Demasiado clara era la respuesta para obviarla: para nada, todo esto no valía para nada. Tantos cantos épicos, tantas alabanzas vertidas por innumerables bardos. Los cantares, los poemas, no eran más que modos de tapar la viscosa verdad, cruda, amarga, desagradable. Aunque ya era demasiado tarde, atrapado por el torbellino de incoherencia humana que hacía alarde de ello frente a los dioses esa mañana, para dejar todo esto atrás.
¿¡Y dónde estaba ÉL cuando más le necesitaba!? ¿Acaso había desertado en vista de la eminente derrota que se le venía encima?
Más ruidos a su alrededor le devolvieron a la realidad. De entre la gris cortina de humo de tonos amarillentos arrancados de las llamas de las flechas, surgieron más adversarios con sed de sangre. Serían cinco o seis, no se puso a contarlos, dos de ellos iban montados en los más terroríficos caballos que podía haber imaginado, o al menos eso creía él que eran, pues comparados con los animales originales no pasaban más que por abominaciones. Uno de los enemigos le señaló, ni si quiera se alarmaron. El que parecía de mayor rango desenfundó una enorme cimitarra azabache y a paso ligero espoleo su montura hacia él, mirando a su vez a los lados para cerciorarse de que no era una trampa. Seguro de que ésta no existía, aceleró el paso con la intención de acabar con el títere sin cuerdas que le obstruía el paso. Inesperadamente fue él quien se derrumbó al suelo, con dos saetas clavadas en el pecho. El eco del último aliento de éste resonó en los tímpanos de Genicó como tambores de guerra. Los que quedaban se miraron entre si con un desconcierto que iba creciendo por momentos. De entre la oscuridad apareció un jinete más terrorífico aún que los demás, portando en una mano una ballesta doble y en la otra, junto a un enorme escudo, una espada que centelleaba como un rayo de sangre, bañando la armadura verdosa, semejante a otra capa de piel, de extrañas sombras. Después del aturdimiento general que produjo la oscura figura, se inició un ataque masivo al recién llegado.
El primero que se le acercó no fue a por el caballero, sino a por la montura, con la esperanza de hacerle caer para luego rematarlo. Al mismo tiempo el jinete que quedaba se acercaba al galope para eliminar al nuevo combatiente. Puesto que estaba demasiado pegado como para hacer uso de la espada y luego defenderse de los demás, lo único que ÉL pudo hacer fue estrellar su escudo contra la cabeza del primero, haciendo que éste cayese al suelo desnucado, y a continuación aguantar el golpe de un segundo y, aprovechando la inercia, empujarle para dejarle fuera de plano. Con el que estaba montado tenía alguna dificultad más sobre qué hacer, pues quería aguantar la embestida y a la vez no perder de su campo de visión lo que hacía el resto. No así la carga no esperó, feroz, y un golpe se estrelló contra la verdosa armadura en el flanco izquierdo, pero en vez de reducir al portador de ésta, lo único que logró fue enfurecerle más, aclarándole el camino a seguir: aprovechando el momento de éxtasis, y la escasa distancia que les separaba, la cobriza espada trazó un arco que sesgó lo que se interponía en su camino. Arma y brazo enemigos cayeron al suelo. Seguro de la victoria, aterrizó de un salto en el suelo y con una velocidad pasmosa acabo con los que restaban en ese momento. Levantó la visera y se quedó mirando al muchacho tembloroso que tenía delante.
- Te dije que no te separases de mí.
Tranquilo y seguro de sí mismo se acercó a su fiel escudero, lentamente, poco a poco, con las riendas de su corcel en una mano. Apenas le dio tiempo de oír el bufido del animal, ni siquiera había escuchado los sigilosos pasos del contrario que se encontraba ante sus ojos y detrás del joven. Sólo escuchaba las palabras del chico en su mente: “¿Quién es ese caballero que no sigue ningún código de honor?, ¿que obra por bolsas repletas de monedas de oro?, ¿que no a hecho juramento alguno a rey, pueblo o persona?” Y sin pensarlo se lanzó hacia delante, apartó a su lacayo y recibió el golpe mortal que era para otro. La espada se clavó justo entre la unión del peto con la falda. Un instante eterno se apoderó de la situación y tensó el silencio asfixiando a los presentes.
Genicó, sin parpadear si quiera, fue rápido sesgando la vida del que había cometido semejante acto. Trató de poner orden en su cabeza pero todavía no se lo creía. Sostuvo como pudo a su salvador, ÉL no necesitaba verle el rostro para saber que estaba llorando.
Con manos temblorosas le quitó el casco y noto como sus músculos se relajaban, que se encontraba más libre. Un hilillo de sangre le caía por la comisura de los labios. Se miraron por última vez.
- Me... debes un favor... jura... júrame que... que vencerás esta batalla por... por tu compañero, tu socio.
Genicó respiró profundamente y contestó con la voz de alguien que conoce la verdad, la viscosa, cruda, amarga y desagradable verdad:
- Sólo por ti, así será.