Le tuvimos que colgar porque no dejaba de mentir...
Planes para este viernes:
Definitivo, a partir de las 18:30/19:00 jugaremos a El Capitán Ala Triste, al Bang! y… ¡al Ciudadelas!
Jugadores: Noe, Pablis, Mac, Julius y yo (todavía hay hueco para otro más).
El sábado nochevieja.
El domingo, el amanecer de los muertos.
Lunes: íbamos a ir a patinar sobre hielo, pero se pospone (seguramente iremos a ver King Kong). Si queréis podemos ir a patinar sobre hielo otro día (ya pondré fecha que ahora estoy perro).
Queda en el aire ir a ver la exposición de Egipto al lado de Plaza Castilla.
Y ahora, sin más, para todas las novias de los airsofters* ¡especial uniformes!
*Je, je, je, no dejo de pensar en aquella película noventera Las Novias de la Mafia.
Especial chicas (y que sepáis que ya he conseguido una peli porno gay para Noe).
Fuente: enFemenino.com
- Tres razones por las que nos encantan los hombres de uniforme -
"Me gusta un hombre de uniforme"

Se trata de un tópico aburrido, pero es absolutamente cierto. Un tío andando por la calle con ropa normal no te hará mirar dos veces, pero ponle un uniforme y de pronto se convierte en algo especial que te deja perpleja.
En qué consista un uniforme es básicamente cosa tuya: policías, bomberos, ropa militar... Pero ¿qué pasa con un monitor de esquí o con un jugador de fútbol? Con tantos uniformes como profesiones, y con tantos entre los que escoger, ¿qué es lo que encontramos tan atractivo?
1. ¿Por qué son los uniformes tan excitantes?
Porque los hombres que los visten no son normales; son especialistas, con trabajos que sólo unos pocos pueden hacer, usando herramientas especiales y siguiendo unos manuales de instrucciones que el resto de nosotros no tenemos el privilegio de hacer. El tipo de trabajo sí importa: un piloto de carreras con su casco y su traje ignífugo puede ponerte tanto como un cocinero con su delantal blanco almidonado y su gorro. De todas maneras, es como si hubiera un letrero pegado en su frente que dijera: "No soy un tipo normal, y si pasas un tiempo conmigo, tú tampoco lo serás".

2. ¿Es el uniforme o el trabajo tras el que se esconde?
Por supuesto el uniforme es lo que vemos, pero hay muchísimo más detrás en nuestra mente. El aspecto externo por sí mismo puede hacer al hombre parecer grande y fuerte, pero la emoción real viene cuando fantaseamos sobre lo que hace cuando va de uniforme. Eso es lo que lo hace tan emocionante, los hechos implicados que vienen con el terreno: la autoridad del policía, la valentía del bombero, la disciplina del soldado…
Pero la fantasía también incluye a nuestra persona como parte involucrada en lo que está pasando: ser arrastrada hacia fuera de un ventanal por un fuerte y callado bombero, o ser girada alrededor de la pista de baile por un instructor que lleva un esmoquin como si fuera su segunda piel.
3. ¿Hay algunos uniformes más sexys que otros?
Desde luego, algunos uniformes son más sexys que otros, pero todo depende de las preferencias personales, ¿no? Un bombero frente a un policía frente a un soldado, por ejemplo. Alguna diría que el soldado, sin duda, pero ¿cómo escogerías entre los tres? No lo haces, porque no es un concurso; lo que cuenta es lo que tú encuentras sexy.

Y para las chicas…
¿¡Qué mejor que “El Hombre”!? No os quejéis, fijáos que porte ¡es todo un macho!




