miércoles, septiembre 13, 2006

La boda.

Hola a todos,

Antes de nada, muchísimas gracias Vane por tu comentario en la anterior entrada.

De verdad que el que Noe se me haya ido a los japones me ha dejado como sin energías, el tiempo que estoy fuera del trabajo es tiempo que desperdicio. No estoy aprovechando nada cuando estoy en casa. Esto se me suma a que he vuelto a quedarme sin coche y aquí estoy. Mira que me da rabia, quería hacer mogollón de cosas esta semana y, una vez más por el puñetero taller, me quedo anclado en casa, es como si hubiese encallado y, varado, me quede mirando para el techo, intentando hacer cosas, pero sin ánimos para hacerlas.

Y anda que será por asuntos pendientes, ya podría estar metiendo las mil trillones de cosas que he de llevar a nuestra nueva casita: libros, comics, mangas, cd’s, dvd’s, juegos. Debo hacer una criba, hay cosas que, simplemente, se quedarán atrás. Me llevaré las colecciones que tenga completas de comics y mangas. Los CD’s... ya veré, habrá algunos que, aunque sea originales, se quedarán en mi “futura vieja” habita. Idem que los juegos. De los de rol me llevaré los que considere “peculiares” y me traigan buenos recuerdos. Lo que no sé qué hacer con los VHS y los DVD’s. Tengo muchos VHS originales y muchos DVD’s realmente buenos, pero ocupan mucho, pero que mucho espacio. Lo que tengo que plantearme, de verdad, es encontrar un archivador “inteligente” que vende Samsung o Panasonic, no estoy seguro. La cosa es que puede albergar hasta 300 cd’s/dvd’s en muy poco espacio y, cuando quieres ver alguna peli, solo tienes que introducir el nombre y ¡tachaaán! Te lo busca él solito. Es una inversión para los cinéfilos coleccionistas como yo.

Hay ciertos elementos electrónicos en los que creo que compensa invertir dentro del “capricho” que supone adquirirlos, tal y como las TFT, las cadenas musicales planas, los altavoces wireless y todo lo que implique ahorrar espacio (¡ES QUE NUESTRA CASA ES MUY PEQUEÑINA!).

Pero no es de esto de lo que quería hablar hoy en concreto, no sé si me veo con fuerzas, pero tengo un tema que, si lo empiezo a tratar desde hoy, el día que finalmente deba hacerle frente, espero me resulte más sencillo.

¿A quién vamos a invitar de nuestos amigos?

Aquí pueden caer doscientas toneladas de líneas y líneas, espesas, no tan espesas, crudas, directas, esquivas y plagadas de tacto depende del momento en el que toque explicar cada una de ellas.

Pensar en mi boda no hace más que sacarme suspiros cuando se trata de elegir, seleccionar y cribar las convenciones sociales que van asociadas a ésta. Si se tratase de otras personas que no fuésemos Noe y yo, seguro que este asunto sería muy diferente Y SENCILLO. Se llamarían a cuantos más familiares mejor, a cuantos más amigos, conocidos, vecinos, compañeros de trabajo y amigos de amigos mejor y, en definitiva, el único objetivo sería recaudar pasta y más pasta. La boda por la pasta.

Con nosotros no va a ser así. Aún a riesgo de perder contacto con gente, de personas que se “ofendan”, de malas caras y gestos torcidos, Noe y yo nos hemos prometido celebrar el día con quien NOSOTROS queramos, no con quien estemos “obligados” a hacerlo.

La boda más reciente que tengo en la memoria es la de unos “conocidos” de un trabajo anterior a éste. Fue horrible. Veía esa escena tan repetida en películas del enviado del fiscal que llama a la puerta disfrazado de pizzero o se choca contigo en un parque y te pregunta “¿Fulanito de tal?” “Sí” contesta el protagonista “Dese por notificado” y entonces le clavan doblada la citación con el juez, con el abogado de su esposa o con el estrato gubernamental que corresponda.

Nosotros no queremos jugar a ser Bobby Donnel y Lindsay Doyle, preferimos ser Noelia Tineo y Daniel Grande. Del mismo modo, no queremos que el resto de personas lo sean. Parece que en un día tan feliz como en el que quieres celebrar, recordar y mostrar el amor que profesas a tu pareja las personas que te rodeen ganen el rol de jurado, juez e incluso, en el peor de los casos, verdugo.

En un sinfín de ocasiones he deseado poder levantar mi vaso en una cena, una comida, una fiesta, una reunión, un cumpleaños y hacer un brindis en concreto. Un brindis por la gente que me rodea, por los amigos que, de verdad, están dentro de mi corazón. Por la amistad que ha luchado y resistido durante años. Y, por desgracia, os anuncio que, desde hace más de tres años que he querido hacerlo, no he podido, porque no me sentía cómodo, siempre había alguna persona ajena a lo que me atrevo a denominar “nosotros”. El día de mi boda no será así. El día de mi boda me he prometido que, por muy duro que sea, por muy difícil que resulte, podré levantar mi vaso y dar ese pequeño brindis que reservo para aquellos que considero mis amigos más íntimos.

Esto no significa que aquellos que no estén no sean mis amigos, o no los considere como tales, simplemente significará que, por el motivo que sea, la distancia que nos une es más grande y, aunque les quiera, ese día lo reservo para aquellos que me han dado un cariño desmesurado, una comprensión y un apoyo continuo y que nuestro contacto ha sido incesante, llamándonos, escuchándonos, quedando, compartiendo planes mutuamente, esforzándonos por vernos las caras, dándonos un abrazo al encontrarnos, compartiendo el día a día de nuestras vidas.

Igual que no invitaré a toda mi familia “de sangre” tampoco invitaré a toda mi familia “de amigos”.

Ojo, sé que hay personas que invitan a mucha gente por otros motivos, porque les gusta, porque creen firmemente en esas normas no escritas de nuestra cultura ¡y hacen bien! Yo me dicto por unas normas también y mi futura mujer igual, es en base al conjunto de ambas por las que me siento en la necesidad de explicaros a vosotros, gente que me importa, mis futuras decisiones.

Todavía no tenemos una lista, ya nos pondremos a ello cuando por lo menos tengamos una fecha, antes tiene que haber un casa y para eso aún faltan unas cuantas semanas, puede que un mes o dos inclusive. Lo que sí es seguro es que, desde luego, no será una boda convencional, será una boda a nuestro gusto, de Noe y mío. Sea como sea, los que vengáis, esperemos que lo paséis bien y, los que no, espero que aceptéis celebrarlo en otro momento en nuestra ya mencionada casita, en algún restaurante de esos que nos gusta descubrir o saliendo una noche por Madrid, a través de las calles naranjas que ahora veo desde la ventana del trabajo.

Un abrazo de oso para todos y un beso enorme,

Dani.

lunes, septiembre 11, 2006

Gracias Jackie.

A Jackie Chan le debo muchas cosas:

Le debo todas las películas divertidas que me ha dado con las que he pasado momentos más que entretenidos y adorables. Pero, sobretodo, hoy, tras ver su última película El Mito, a Jackie le debo algo más: haber descubierto a Mallika Sherawat.


Me encontraba yo hoy, en un turno de noche como cualquier otro, haciendo mi trabajo (ya sabéis, supervisando, supervisando y supervisando que todas mis series están en perfectas condiciones y que las pelis del emule funcionan correctamente) cuando aparece la “moza” en cuestión en medio de la peli anteriormente mencionada. Aclaremos que, El Mito, es una peli familiar, romántica y de risa, como todas las de Jackie Chan, aunque ésta, a veces, pasa sobrevolando demasiado cerca, a punto casi de estrellarse con la última moda obsesiva de China: hacer clones y copias, cuantas más mejor, de la idea de Tigre y Dragón (lástima, porque cuando hacen lo mismo pero con pelis como Memories of Murder o La Isla, de Kim Ki Duk, les salen maravillas como El Arma Perdida, por ejemplo).

Total, resulta en de que estaba yo viendo la peli esta y ¡booom! Aparece esta bellísima muchacha a la que yo creo que Jackie Chan pensó “Jo, a ver si haciendo que salga en la peli me deja, por lo menos, verle uno o dos de esos grandes pechos de los que dios, Buda, Zeus y Ozzy se han encargado de poner tan bien). Desde que aparece por primera vez hasta que se va no deja de contonear las caderas y menear esas enormes... ojos.

Investigando he descubierto que la chica en cuestión es una actriz muy famosa en el mundo de Bollywood. A ver si tenemos suerte y la vemos en más películas aquí en este aburrido viejo continente (aquí habla mi lado desesperado por ver a Noe, que, recordad, ahora mismo está en esa isla gorda de Asia Oriental llena de raros pichicortas que tanto buen manga y buenas réplicas nos dan).

Volviendo a nuestra amiga Mallika, está claro que tengo una debilidad, tú lo sabes muy bien, estás muy enterada, tan-tan-tan. Y, además, como estos días he dicho a todo el grupo de machotes “Pufff, qué malo es pasar hambre”.

Y es que resulta que, por si no fuera poco, actualmente en cartelera tenemos, también, a esta otra chica tan mona ¿cómo se llamaba? Sí, si me gustaba mucho ¿cómo era? ¡Ah! ¡Ya! Eva Longoria.


Sinceramente, no nos engañemos, como actriz vale tanto como un florero en una estación base de la NASA, pero, en fin, es un florero muy bonito y con muchas curvas (ya quisiera floreros así yo para mí casa, aunque Noe los rompería todos de un “puñetaso”, una patada o un codazo, de esos que hace levantando la mano y mirando con furia asesina).

La película en cuestión es La Sombra de la Sospecha (¡hace de agente del FBI, JUA, JUA, JUA!) y, bueno, lleva mucha ropa, pero la peli no está mal.

¿Más cosas? Tenía que comentar más cosas, ya lo sé, muchas, tenía muchas ideas, pero... ¡ey! Son las 2:28 de la mañana y, mirad, esta semana es larga, así que ya nos veremos, un beso en las pelotas y un mordisco en las orejas (o al revés) ¡hasta prontito!