viernes, noviembre 24, 2006

Parte III (ya acabamos, ya acabamos...)

Como decía al final de la Parte II, he explicado las facciones oficiales, pero... ¿hay más?

Sí y no. Me explico, en un momento del juego se eliminaron una serie de facciones que coexistían con las anteriormente citadas, éstas eran: el ejército de Toturi (formado por ronin y samurai no vinculados a ningún gran clan), las naga (hombres y mujeres serpiente de gran poder físico y mental), los Spirit (almas que aún no estaban listas para dejar este mundo), los Fox (clan menor “pariente” de los Mantis) y los Monkey (estos “parientes”, digamos, del ejército de Toturi). Y luego estaban los monje (que pasaron a formar parte de los Dragón) y los ninja (que hicieron lo mismo con el Escorpión).

Bien, pues debido a que ya no existen y no tienen stronghold (fortaleza que representa tu facción y a través de la cual desarrollas tu juego e identifica éste) unos cuantos tarados, a lo largo del mundo, siguieron jugando con sus antiguas facciones. Muchos lo han dejado ya tras tantos años sin señales de vuelta, pero aún quedan cuatro gatos pelados que se dedican a perder el tiempo montando mazos cuyas personalidades lo forman las cartas que aún quedan “de relleno” para el resto de clanes. Y sí, ese es mi caso (y fue el de Noe también). Actualmente promuevo y desarrollo en la medida de lo posible la facción ronin (samurai sin señor) a nivel nacional y, si puedo, a nivel internacional (podéis echar un vistazo, sin necesidad de leer artículo alguno, mi otro blog “La Calabaza de Sake”) .

Noe, sin embargo, aguantó al principio con sus queridas naga. Pero a día de hoy quedan tan, tan, tan pocas que no es factible montar un mazo (la pipu probó el sabor del mal y jugó con Shadowlands pero... aunque le gustó llevar demonios gigantes que en ocasiones utilizaban de mondadientes a mis pobres ronin, acabó dejando el juego; además, el pesado de Dani era un viciao y le metía mucha caña con jugar más que a menudo). Eso sí, es posible que regresen las naga (los ronin ya tenemos fecha de salida para un stronghold promocional), pero nadie sabe si con ello la señorita pipucha volverá también...

Y nada más, creo que esto es todo lo que quería decir acerca de las gambas. Como sabéis, la ausencia de fotos es debida a que en el turno de mañana está jodío colgarlas sin cantearse, o sea que ya pondré en su debido momento si eso...

CUIDAOS MUCHO Y TOCAOS MÁS, SED BUENOS Y CON SUERTE OS VEO ESTE FINDE Y SINO LA SEMANA QUE VIENE ¡BESIS!

Parte II (lo siento... soy friki porque el mundo me ha hecho así...)

Empecemos con el saludo típico de Rokugan “¿Has comido arroz hoy*?” (en China, fíjate tú por donde, un saludo típico es “¿Has comido?”).

*Algunos frikis, habitualmente de lo más flipado, hasta te saludan así cuando empiezas a jugar, Julius lo sabe bien que alucinó en su primer torneo cuando se lo preguntaron.

En fin, como decíamos al final de la Parte I, cuando tomas la decisión de jugar a L5R deberás elegir un clan cuya apariencia y sobretodo modo de juego distará mucho del resto. Así tenemos:

El clan Unicornio: La caballería. Representan a los guerreros gaijin (provenientes de otras tierras) que desean invadir el imperio (cuyo nombre en L5R es Rokugan). Os recordarán mucho a los Mongoles (pero repito que ni Wizards of the Coast ni AEG, actual dueña de L5R, han admitido nunca la base en las culturas orientales; por cierto, como curiosidad, sabed que WotC son los fundadores de... ¡Magic!). Un elemento muy llamativo de este clan es que existen un tipo de personajes, las Battle Maiden (Doncellas de Batalla), que son todas, evidentemente, mujeres. De ahí que muchas chicas jueguen este clan con mazos (conjunto de cartas que componen los recursos con los que juegas, en L5R se usan dos, no como en Magic que se usa sólo uno) de ésta índole. Habitualmente ganan por victoria militar.

Las Shadowlands (o Tierras Sombrías): El mal. Plagado de onis (demonios), muertos vivientes y, por desgracia, goblins y trolls. Sí, los americanos no son capaces de concebir el mal sin meter goblins y trolls, ellos son así, es como si le tratas a explicar a un niño que el aire está compuesto de moléculas, siempre te preguntará “¿Pero dónde están?” pues lo mismo le pasa a los americanos, les tratas de explicar que el mal puede existir sin goblins y trolls y te preguntarán “¿Pero dónde están?”. A pesar de todo, poco a poco han ido puliendo este clan hasta lograr una apariencia acorde con el resto del juego, pero no así, desde mi punto de vista, este clan debería desaparecer y quedar como algo que puedes usar como recurso pero no única y exclusivamente para construir tu mazo. Una característica especial y muy original y a la que me refería anteriormente es que son las únicas cartas que se “propagan” por otros clanes y así se refleja en acciones o seguidores que puede llevar cualquiera pero que hacen que tu mazo o tus personalidades sean “corruptas” o estén “manchadas” (es algo parecido a lo que le pasó a Anakin “Darth Vader” Skywalker, que tanto fue el cántaro a la fuente que al final...). Habitualmente ganan por victoria militar.

El clan Cangrejo: La fuerza bruta. Es el clan de los burrobestias. Tanto que tienen un tipo de personalidades denominadas “berserker”. A Noe le encantaba, sobretodo sus personajes femeninos (que molaban un montón, pero eso fue en otro tiempo y ahora está muy centrado en los masculinos). El clan Cangrejo se encarga de mantener a raya a las Tierras Sombrías en su territorio desde la gran muralla que protege todo el borde de Rokugan de estas criaturas (¿os suena? ¿Gran muralla?). En ocasiones, debido a que, según la mayoría de ellos, el fin justifica los medios, pues acaban un poco corruptos y oliendo a oni... pero sólo un poco (al fin y al cabo, son eternos enemigos del mal encarnado). Habitualmente ganan por victoria militar (sí, éste también).

El clan Escorpión: El engaño. El clan Escorpión es quien controla las mentiras, los rumores, la extorsión, los sobornos, la manipulación. Cuentan con geishas, actrices, prostitutas, ladrones, asesinos y, lo que es peor, políticos (aquí llamados cortesanos). La verdad es que es un clan de lo más emocionante de jugar, puesto que son los principales ganadores por deshonor, es casi algo exclusivo por su parte (aunque podríamos quitar el “casi”). A la gente gusta mucho este clan, por eso de que, como extra, ellos tienen a su cargo, además de los personajes citados anteriormente, ¡a los ninja! Aunque a mí me gustan más los mazos de deshonor, no de acciones ninjitsu, algo taaaaaan trillado y re-re-reutilizado en todos los ámbitos (cine, música, televisión, videojuegos) que me “empacha”. Por último, deciros que, aún hoy, tengo la certeza de que un día Julius aparecerá en casa con todas sus fundas rojas y un cuatrillón de diplomáticos, rameras, matones e impostores pululando a sus anchas entre las filas de sus cartones.

El clan Grulla (puja, puaj): La pluma. Bueno, trataré de ser neutral en la medida de lo posible (no prometo nada). El clan Grulla es el clan figurín del imperio. Son los más honorables, los más pulcros, los más “guays”, van de blanco y colores azul pastel (como ellos). Desde siempre he tenido atravesado a este clan por un motivo: los duelos y el honor. Antiguamente SIEMPRE ganaban todos los torneos que les salía de las narices, eran los “niños mimados” de AEG y era jodidísimo aguantarles. Actualmente, thanks to god and la virgén María, ya no es así, hay mucha diversidad en los top ten de ganadores. En la mayoría de los casos vencen por honor y, aunque ahora no tan desmesuradamente (por las acciones políticas), gracias a duelos. Los duelos, para que lo entendáis, es un tipo de acción que enfrenta personalidades, el que gana, además de cortar por la mitad a tu personaje o personajes, le da honor al vencedor (como si fuese poco). Habitualmente se miden dos valores para saber quien gana, el chi o el honor personal ¿y qué clan tiene estos valores más altos que ninguno? Las gallinas celestes, efectivamente. Aparte, existe un “trato” que algunas personalidades tienen, ese “trato” (o característica) es el de “duelista”, que hace que tengas MUCHAS más posibilidades de ganar un duelo... y... ¿quién tenía más personalidades duelistas que nadie? Aja, aja, las nenas de pelito blanco (y sus mujeres también). Es por estos motivos que siempre he tenido mucha... grima a este clan. Curiosamente, muchos de mis conocidos y de los mejores jugadores que he visto (en cuanto a legalidad, cortesía y habilidad) eran Grulla. Otro motivo de mi mala leche es que, el daimyo de este clan (un personaje cuyos relatos he de admitir llegué a admirar) dejó tuerto y finalmente mató e hizo que estuviese maldito para siempre a uno de los mejores ronin que ha pisado este ficticio mundo: Dairya.

El clan Fénix (o Kentucky Phoenix Chicken): Los shugenja (magos). Este es el clan de los cansinos, de los que te marean con sus mil spells (hechizos), sus mil cosas “raras”, sus idas y venidas, sus controles sobre los elementos, es el clan de Mou. Yo, lo siento, pero no me gusta mucho este clan. Normalmente se basa en un apoyo samurai y shugenja, “fifty fifty” como quien dice, y a mí tanto lío... en fin, mejor dejarlo para gente con mousgina en sus venas. Eso sí, también he de admitir que, el mazo de Dragones Elementales, me parece un espectáculo digno de ver. Otro detalle original que los hace especiales es que es un clan que ha llegado a ganar por iluminación, por honor y/o por militar (eso sí... cuando ganan, pobrecillos ellos, son el patito feo de la familia...)

El clan Mantis (el de mi sister): Los arqueros. El clan Mantis son los expertos en el tiro con arco (en el juego les llaman “ranged attacks”). Me parecen t-r-e-m-e-n-d-o-s. No entiendo como la gente no gana campeonatos mundiales con la gorra. Son los “segundos niños mimados de AEG” aunque, a diferencia de los Grulla, no sucede lo mismo con los jugadores (en una ocasión los ronin de un campeonato bastante grandecillo ¡éramos más que ellos! Y, para que lo entendáis, debe haber poco más de una docena de jugadores ronin puros a nivel mundial, pero luego hablaré de los ronin). Además, cuentan con la característica naval, desde mi punto de vista la más poderosa que hay (hace que tú siempre juegues la primera acción a menos que el otro sea también naval). ¿Y porqué naval? Pues porque los Mantis, en Rokugan, viven en lo que se denominan “las islas de la seda y las especias” (Mmm, esto también me suena de algo ¿no?) y en su mayoría son marineros y piratas. Sí, efectivamente, ganan militarmente.

El clan León: La marcialidad militar. Por desgracia, debido a que cuando empecé había muchos jugadores, como decirlo, “desagradables”, pues le tenía un poco de asquito a este clan. Gracias a que Juanjo eligió éste como su clan (creo que influenciadísimo por los personajes del antiguo emperador Toturi y Ginawa, ambos de origen León que pasaron gran parte de sus vidas como ronin), pues como que ahora el León me transmite buenas vibraciones. El León es un clan que se vanagloria de tener los mejores estrategas militares, teniendo así un tipo de personalidades especiales, los “tácticos” (tactician en el juego). Estos, debido a su extraordinaria habilidad, son capaces de sacar fuerzas de flaqueza en cualquier momento (ganan un bono de fuerza si te descartas de una carta de la mano) y controlan los terrenos de batalla (otro tipo más de carta, terrains en el juego) como nadie.

Los Nezumi: las tribus rátidas. Eeeeeh... yo no sé muy bien cómo explicar esto. Supongo que un día cualquiera, en yankilandia, un diseñador, de los originarios de WotC, se estaba fumando un porro (o dos), puesto hasta las trancas de LSD, tras haberse comido un saco de 5kgs (o más) de monguis y estar convaleciente de una sobredosis de esnifar lejía y dijo “¡EY! Vá idea más buena se me ha ocurrido trón ¡¿por qué no creamos una facción cuyas personalidades sean... a ver... Rasca y Pica… Pica… Mickey Mouse, Super Ratón, Splinter… ratas, que sean tó ratas!” y sus compañeros de trabajo, que llevaban aguantándole dos días con esas gilipolleces le dijeron que sí, que vale, que le dejaban esa chorrada y la de los goblins y los trolls del día anterior, pero que se fuese ya a soplar por mulo con su ruta madre. Este hecho (personalidades ratas), que a “profanos” en la materia rolera les puede llamar la atención, se repite en otro RPG tipo Wargame (RPG de tablero o de mesa que representa batallas y se utilizan figuras para simbolizar ejércitos), el más conocido de ellos precisamente, Warhammer. En éste existen los Skaven, que no son ni más ni menos que ratas mutantes humanoides con inteligencia cuasihumana ¿esto lo he oído yo antes, no?. La curiosidad es, además de que, en fin, todas las personalidades sean ratas, que son las únicas que empiezan con tres provincias (cartas que representan tu territorio) en vez de cuatro como el resto (aunque hubo una facción llamada Spirit que tenía el número de la rima tonta). Habitualmente ganan por la vía militar, pero ha llegado a existir un mazo bastante potente de iluminación.

El clan dragón: El misticismo. Coged la explicación del Fénix, ahora coged la del León, sumadlas, ya tenéis el clan Dragón. A ver, esto es un poco una exageración, mejor, imaginaos a los monjes shaolin ¿ya? Pues los ponéis en cartas y tenéis al clan Dragón (de hecho antes existía una facción de monjes que finalmente fue “absorbida” por los Dragón). Además, hacen magia, aunque están especializados en los kihos (hechizos rápidos, no como los conjuros que antes denominábamos spells). Y son muy buenos en duelos. Los Dragón, en definitiva, hacen un poco de todo. Pueden ganar por honor, con apoyo de duelos, por iluminación, militarmente... ¡pero casi todos son calvos!

Y eso es todo, ocho grandes clanes y dos facciones que forman las opciones OFICIALES de juego. Y luego están las... extraoficiales. ¿Extraoficiales? Sí, cuenta la leyenda que en el año 50 después de Toturi I todo Rokugan está ocupada por los samurai... ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles ronin resiste todavía y siempre al invasor. Pero eso lo veremos ¡EN LA PARTE III*!

*aja, aja, sé que nadie está leyendo esto, pero yo soy feliz, estoy neurótico por la boda, pero no importa, soy feliz porque ya son la 13:30 y no queda nada pa comer con MAC y desconectar...

He vuelto a volver (que no a devolver).

¡Hola, hola, hola!

Efectivamente y no... aquí estoy otra vez. “¿Otra vez? ¿Ya? ¿Tan rápido?” Sí, la mañana se pinta larga, son las once menos veinticinco y el principal problema es que quisiera que fuesen las... no sé... por ejemplooo ¿las dos menos veinticinco? Total, tres horitas más tres horitas menos...

Lo primero, MI APOYO TOTAL Y TODOS LOS ÁNIMOS QUE PUEDA HACER LLEGAR PARA ESAS CHICAS DEL CONAMA.

Ya me ha contado Pablis que estáis ahí hasta las mil, que os toca currar siete días seguidos ¡y que luego no os dejan librar otros siete como a nosotros los de Supervisión! Mi no entender, si iguales son, yo no hablar tu idioma o yo habla tu idioma, pero poco. También me comentaba Pablis que la esclavitud se abolió hace siglos (en España entre 1880 y 1886) pero luego piensas en Media Markt, IKEA y estos sitios y... ejem, ejem.

Aprovecho pues para dar ánimos también:

- A ese Deivid y a ese Juanjo de pro que van a currar todos los domingos de diciembre.

- Y a ese becario precario de moda ¡aupa Julius, todos hemos pasado por ello y tú debes de ser el único que está disfrutando! Mmmm, tú no vienes aquí a cazar...

Pero yo no quería hablar de eso, hagamos un break respecto a este asunto, quería de tratar algo que no tiene nada que ver. Visitando blogs veo que mucha gente habla de lo que mejor conoce o más le gusta: que si mitología, que si otras culturas y sociedades, que si cachivaches electrónicos, etc.

Hasta ahora, tanto en mi etapa del journal como ésta actual de blog, siempre he hablado de mí y/o de nuestras peripecias juntos, vivencias, experiencias personales, opiniones, chorradas (sobretodo) etc. En alguna ocasión he hecho comparativas o análisis, pero pocas han sido las veces que he hablado así y hoy tengo ganas de repetir.

Hoy voy a hablar de... chan, tatachaaán ¡¡LA VERBENA!!

...que nooooo, aaaay, patas liebre, que sus lo creéis todo, de lo que voy a hablar es de:

LA LEYENDA DE LOS CINCO ANILLOS*.

*más de uno y de una preferirían lo primero, pero oye, para eso ya está el ¡GAÑAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAÁN!

Y sí, sí, tengo otro blog dedicado a esto, pero es para expertos y está centrado en una “sección” del juego (los ronin). Este artículo lo voy a dedicar a aquellos que no tienen ni idea de rol y tengan interés (o curiosidad) por el mundo de los CCG y, en concreto, de Legend of the Five Rings.

PARTE I*

*“¡Diooooooooooooos! ¡¿Que hay varias partes?! ¡¿Estamos crazys or what!? Este chico ha perdido la cabeza si cree que me voy a leer todo eso” No pasa nada, aún así os quiero, babys.

Antes de nada hablemos del nombre del juego. La Leyenda de los Cinco Anillos juega (valga la reBundancia) con el título del tratado de Miyamoto Musashi del que algunos habréis oído hablar (que inicialmente se titulaba “Tratado de las cinco ruedas”) siendo éste un modo de transmitir que está inspirado en la cultura oriental (no así, los creadores del juego nunca han admitido abiertamente que cada clan tiene características de los diversos países del sudeste asiático, como Japón, China, Mongolia y demás, se cree que debido a las implicaciones culturales que les acarrearía).

¡Ojo! Aclaro que no voy a hablar del RPG (Role Player Game) de L5R (Legend of the Five Rings) sino de su versión CCG (Collectable Card Game).

¿Y eso qué quiere decir? Pues ni más ni menos que eso, que se trata de un Juego de Cartas Coleccionable ¿pero y lo de coleccionable?

Tú puedes hacerte con un CG (card game) tipo Bang! Ciudadelas, Vagos comparten piso y, sólo con eso, jugar (aunque luego te saquen módulos adicionales). En el caso de los CCG, de un modo constante y definido (pongamos cada dos meses), se va ampliando en número y variedad con ampliaciones o expansiones nuevas. Cada carta la podrás conseguir a través del azar comprando sobres, del trueque (o estafa) con otros frikis, de tiendas especializadas (las más difíciles de encontrar serán las más caras), de Internet (ebay, online shops), etc.

Al mismo tiempo, una característica de los CCG es que las cartas antiguas pueden llegar a ser vetadas para los formatos de juego actuales, es decir, que una carta con la que nos hicimos al principio puede que, en el futuro, “prohíban” usarla (por reedición, para “limpiar” la cantidad de cartas en el juego, marketing, marketing, marketing...).

Muchos sabréis de este tipo de RPG por las famosas Magic, de ahí que bastante gente, cuando le hablas de L5R enseguida lanza sin pensar frases del estilo “Aaaah, entonces esto es como Magic”, lo que es lógico, pero muy pero que muy desacertado.

Siempre que he tenido que poner un ejemplo para esta errónea comparación utilizo el mismo: es como decir que “las damas” es lo mismo que “el ajedrez”.

Sí, se parecen, ambas se juegan en un tablero “ajedrezado” y en ambas se utilizan una serie de movimientos característicos de las piezas que lo componen, pero ahí acaba toda similitud.

Jugar a las damas es algo, digamos, más sencillo, breve, “ocioso”, menos estratégico que el ajedrez, plagado éste de tácticas, fichas con movimientos singulares (movimiento en diagonal, en L, de casilla en casilla) que hasta representan figuras reales (rey, reina, peón...). Un mundo que ha llegado a crear figuras y personajes reconocibles, famosos y admirados como Kasparov, Deep Blue y sí, chanantes, sí, Anatoli Karpov, entre otros (como primera de las curiosidades para los neófitos diré que, desde hace años, el mundo de los CCG cuenta con campeonatos a nivel provincial, nacional e internacional, con convenciones mundiales y que mueven una cantidad de dinero abismal).

Pues con Magic y L5R, desde mi punto de vista, sucede lo mismo que con las damas y el ajedrez.

Ambos se juegan con cartas. Ambos representan un duelo entre contrincantes, en el primero entre magos, en el segundo, el que nos atañe, ya la cosa ni tan siquiera se puede definir tan sencillamente (y por eso tiene más carga rpg L5R que Magic). Tú puedes elegir ser un poderoso samurai, un ninja, un shugenja (mago), un cortesano, una criatura diabólica ¡o incluso una especie de pariente lejano del maestro de las Tortugas Ninja)! Entre otros...

Y, ya desde el primer concepto, son todo diferencias. En Magic puedes ganar o bien acabando con los “puntos de vida” del otro hechicero y eliminándole o, si acaso, por alguna carta en concreto que te conceda la victoria a través de un par de condiciones. En L5R, actualmente, puedes ganar de muchas, muchas maneras:

- Victoria por iluminación (la más compleja): Logrando poner en mesa los cinco anillos que cita el nombre del juego, el de aire, el de tierra, el de fuego, el de agua y el de vacío.

- Victoria por honor (cosa de mariquitas, gayers, calientalmohadas y jadeanucas en general, exceptuando cuando la logro yo, que entonces es de sementales y superhéroes del porte de Nacho Vidal y Peter North): Alcanzando el máximo de puntos de honor.

- Victoria por deshonor (divertidísima): Haciendo que tu oponente alcance el mínimo de honor permitido.

- Victoria militar (o la de los machos): Cuando destruyes todas las provincias de tu rival.

- Y, actualmente, victoria por Bushido (tan difícil o más que la iluminación): Cuando logras jugar todas las cartas que representan las virtudes del código del samurai (son siete y algunas sólo puedes jugarlas si tu contrincante realiza una acción en concreto, o sea que telita).

Y aquí no acaba la cosa. Retomando lo que mencionábamos al principio, así como en Magic existen varios colores que dan un carácter diferente a las cartas que lo llevan (por ejemplo el verde = naturaleza, rojo = destrucción, negro = muerte, etc.) en L5R existen DIEZ posibles tipos, cada uno de ellos con una historia, personajes y modo de juego que casi siempre va asociado a una manera de ganar, etc. Pero eso lo veremos ¡EN LA PARTE II*!

*sí, efectivamente... y no, tengo el convencimiento de que el 98% de los visitantes habituales del blog pasaréis de esta entrada ¡y de las siguiente vinculadas a ella! Pero, por un lado, me sirve para luego publicarlas en otras web, y por otro, para entretenerme. Jolín, entendedme ¡la mañana es mu larga! Más cuando tus compis se han ido por segundo día consecutivo a Getafe a subir por estaciones base e instalar una nueva red y tú te quedas aquí ¡CON NIEVES HERRERO EN LA TELE!

martes, noviembre 21, 2006

Chocos fritos y entrada "a la Pipu". Próxima parada: Estepona (and then, Galicia).

¡¿Qué pasa muchachada?!

Puf, me cuesta hasta ponerme de coña o “levantar la voz” (todo lo que se puede levantar por escrito). No es que esté mal, tranquis, es que estoy en esa fase de nervios que no sabes si pensar, si no pensar, si dejarlo todo y salir corriendo al rincón más lejano de la Conchinchina o qué hacer...

Lo primero es lo primero, dios, la administración y el sector hostelero mediante: nos casamos el 16 del mes que viene (diciembre, fun, fun, fun).

Sí, podría ponerlo en mayúsculas y como echando las campanas al vuelo, tipo “Yejaaa, yejaaa, que nos casamos, ueeee, ueeee”, pero es que, entendedme, estoy agotado.

Menos mal que fuimos a Sevilla, pero, aún así, el error fue dejar los móviles encendidos, cuanto habríamos ganado en tranquilidad y serenidad. Sobretodo yo, para que nos vamos a engañar. Noe es capaz de desconectar, de olvidarse, de pensar cosas como “Para qué nos vamos a preocupar o a dar vueltas a algo que ahora mismo no podemos solucionar de ningún modo”. Yo sin embargo una vez que empiezo con el run-run me cuesta una auténtica barbaridad desconectar (pobre la Pipu, diremos...)

Pero hablemos de Sevilla, así me olvido un poco de Madrid y de todas las cosas que tengo en marcha aquí “en casa”.

En dos palabras: muy, muy, muy im-presionante.

De verdad. A ver, por partes. Es muy malo comparar, pero Córdoba, en cuanto a “la calle”, me pareció más bonita.

Pero también hay que decir que, por desgracia, el alcalde de Sevilla debe ser primo del idiota del de Madrid y ha adoptado su filosofía de “levanto hasta las trancas todo aquello donde entre una escavadora (y si hay que pillar una pequeñita para que entre en más sitios, también)”.

Es una verdadera lástima porque los alrededores de la catedral, del ayuntamiento, los parques y paseos estaban literalmente destrozados. Además, el comercio local, debido a que el turismo ha debido disminuir mucho, plagaba los escaparates de “¿Seremos los siguientes en cerrar?”. Para más INRI el tiempo no acompañó del todo y Sevilla no es una capital a la que le pegue un cielo gris y una lluvia convertida en barro por las obras.

Pero, si aún con eso, quedé fascinado, no quiero ni pensar de haber tenido la suerte de días soleados, calles por las que diese gusto perderse y un ambiente sembrado del folklore y la alegría tan típica del sur, no del ruido de taladros y camiones a este paso típico de Madrid.

Cosas que no podéis dejar de visitar en Sevilla: la catedral (flipad con los órganos de tubo y ¡ey! Está la tumba de Colón), la Giralda (para mataros a subir escaleras y escaleras; no, ya en serio, a mí me deja boquiabierto pensar que una torre casi la mitad de alta que la Torre Espacio fue construida hace 800 años), la iglesia de Los Venerables y, por encima de todo, id a ver un espectáculo de flamenco. Y aquí empiezo porque quería hablar de ello en profundidad.

Es una pena que, por algún motivo, parece generalizado que la juventud española desprestigie casi cualquier cosa tan solo por el hecho de ser “made in spain”. Y me incluyo en esta gran mayoría porque hasta hace poco apenas valoraba “nada” de ésta nuestra nación.

Creo que me empecé a plantear cuantos ascos le hacía a nuestra cultura y a nuestra historia al leer Ala Triste. Me di cuenta de lo mucho que había admirado la figura del samurai, por ejemplo, o de los mosqueteros y, hasta hace unos días, de las geishas. De lo increíble que me parecía y de lo lejano que lo veía. De lo mucho que ansiaba poder contar con una tradición así. Y, al leer Ala Triste descubrí a los tercios españoles, a los soldados, mercenarios, escritores y pintores, a los marineros, los truhanes, las actrices, los personajes callejeros, de palacio y de la corte.

Recuerdo que este gusanillo no me picaba desde que leí, hace años, El Misterio Velázquez, pero enseguida me perdí de nuevo en la saga Dragonlance y si te he visto no me acuerdo.

Y, el otro día, descubrí a “las bailaoras” (y los “bailaores”, infinitamente menos conocidos, si cabe).

Igual que en su momento llegué a poner en la misma balanza a los maestros de la esgrima española con los samurai y sus “parientes lejanos” los mosqueteros, ahora comparo a las geisha con los artistas del baile español.

He de aclarar que el hecho de descubrir a todos estos personajes no significa que ahora creo que el resto son peores, si bien es verdad que han perdido un poco de misterio o, quizá, misticismo, ese toque “divino” que les da la lejanía, el oriente o los cuentos y leyendas. Es un poco como cuando tu hermana te enseña los regalos de navidad que cautelosamente han guardado tus progenitores y te dice “Mira ¡ves como los reyes magos son los padres!”. Aún así, mi admiración por el resto de artistas del mundo siempre será devota.

Respecto al flamenco y los que lo practican. Iba a decir que se te caen los cojones al suelo cuando, pegado al escenario como estábamos Noe y yo, aparece esa sevillana, morena, bien “estirá”, con el pecho hacia alante, una sonrisa cautivadora y un traje de gitana que te echa “patrás”. Pero, lo de los cojones, es una expresión un tanto mal sonante y hoy no la utilizaré (así que vosotros no habéis leído nada de eso).

Por si fuera poco la imagen, poneos en situación: el sonido vibrante y poderoso del taconeo en el tablao, la voz del cantaor y/o la cantaora, unas veces rota y quebrada y otras crecida y vigorosa, todo sembrado de las resplandecientes notas de las guitarras y las palmas. En la mesa un buen vino tinto, espeso, de color carmesí, con un aroma intenso y un sabor embriagador, mezcla de una uva mimada y una madera que ha sido su hogar durante años. Y, sentada junto a ti, la persona que sabes te va a dar todo el cariño, amor, apoyo y comprensión en esta vida.

El baile, cargado de sentimientos, de pasión, de tristeza, de emoción.

Poneos por un momento allí, entre penumbras, únicamente iluminados por una capa de luz roja.

En cuanto a los bailaores... yo no sabía nada de ellos, no me imaginaba que cobraban tanto protagonismo como ellas. Su baile me pareció más “ajetreado”, más “brusco”, pero igual de cuidado y vivo. Sobretodo por las expresiones, las caras, que no dejaban de cambiar, una danza de máscaras cambiantes cinceladas en la piel.

Total, que te hace pensar por qué nos llama tantísimo la atención la figura de la geisha, una artista de peculiar a la par que espectacular vestimenta y porte, volcada al mundo del baile y la música, que, aunque muchos lo creían, no se prostituía, pero sí tenía protectores (gente importante) que, en la mayoría de los casos, terminaban siendo amantes.

A ver, NO VOY A DECIR QUE SEA LO MISMO, pero desde luego parecido hay y cada una impresiona y encanta a su manera.

Poco más, que son las 12:30 y tengo ganas de ir a casa a comer (tengo mucha hambre). Espero veros este fin de semana, especialmente con los que no coincido entre semana (pero el sábado no, que hemos quedado).

Un abrazo de oso con las fuerzas que me quedan ¡hasta pronto!

Nota temporal: como estoy en el curro no puedo buscar tranquilamente fotos, así que cuando tenga un hueco subo unas cuantas ¡agur, lemur!

sábado, noviembre 11, 2006

Asteriscos.

¿Fake? ¿Copia? ¿Imitación? ¿Casualidad? Quiero pensar sobretodo en esto más que en otra cosa. La última entrada de la Pipu en su blog* hablaba de series y, desde hace tiempo, he estado comentando con vosotros cual sería nuestro o vuestro “top ten” de series. Así, me veo escribiendo, teclado en manos**, la siguiente selección/clasificación.

*por favor, visitadlo si queréis pasar un buen rato leyendo algo interesante, de verdad, pasaos por allí y, si luego aún tenéis ganas de leer chorradas y frikitadas, os veo de nuevo por estos lares, es que, en serio, no os hacéis a la idea de lo que molan sus artículos y no cuatro chorradas dichas al aire, normalmente autobiográficas, sin ton ni son y poco elaboradas como las que aquí vierto...

**¿o debería decir dedos? Suena guarro, pero es que no puedo dejar de pensar en esta palabra sin pensar en cochinadas ¡aaay, qué malo es el hambre! Legolas ¡cuánto sabes! Maldito sol que amaneces rojo.


En fin, vayamos al grano o a la espinilla o al punto negro, vosotr@s elegís:

TOP SERIES

Actualmente visionadas y/o emitidas con anterioridad en D F V W H*.

*Danitebe Freak Vision at Work&Home.

Series TV:

En 1ª posición – Galáctica Estrella de Combate.
En 2ª posición – House.
Y empatados en la 3ª posición – Perdidos, Deadwood e Invasión.

~ Éxitos del pasado: Smallville, Buffy, CSI, Urgencias, El Abogado y Ally McBeal*.

~ Items únicos (foil, promo, unidades limitadas): ROMA.

~ Especial éxitos nacionales: Aquí no hay quien viva, Siete Vidas y Aida**.

~ Abriéndose paso: Prison Break.

*lo siento amor, no me odies...

**¿alguien se atreve a buscar las diferencias? ¿Las ahí? ¿Estamos encasillados en España? Noooo... aunque hay un más allá desconocido para mí, tal y como El Comisario, Urgencias ¡ejem! Quería decir, Hospital Central y, sobretodo, Motivos Personales, mi gran asignatura pendiente.

Series ANIME:

En 1ª posición: Last Exile.

~ Próximamente en parrilla: Naruto y Bobobo (al completo).

~ Encabezando la lista de buenos recuerdos: Golden Boy, Cowboy Bebbop y Ghost in the Shell.

~ Items únicos (foil, promo, unidades limitadas): Bible Black y Urotsukidoji*.

~ Abriéndose paso: Full Metal Alchemist.

~ Éxitos del pasado: Dragon Ball, Ranma ½, Caballeros del Zodiaco (aka Saint Seiya) y Sherlock Holmes (aka Sherlock Hound).

~ Sección deportes: Campeones (aka Captain Tsubasa), Juana y Sergio (aka Attacker You!) y Chicho Terremoto (aka Dash Kappei).

~ Éxitos del no tan pasado: Evangelion o Jester el aventurero**, entre otras.

*iba a dejar como vencedora a Bible Black por mantener trama y guión hasta el final, pero en los últimos episodios raba un poco por lo que la empato con Urotsukidoji a la que también se le va un poco el panchito. Y sí, ambas son hentai ¿importa el género al que pertenezcan?

**ésta le gustó mucho a la Pipu, aunque acabó empalagándonos a ambos, sobretodo al que suscribe.

Y me iba a atrever con CINE, pero creo que lo dejaré para otro día, se me había antojado escribir esto y ahí lo dejo para quién le interese. Recordad: el blog de la nena y de Amaya, dos sitios por los que no os arrepentiréis de pasar*

*y no, no me pagan por ello, aunque tal vez un masaje que se me debe desde hace más de un mes ya para dos... o más...